Las hipótesis del derrumbe.

 

Ruth Muñiz

NOTA ORIGINAL

 

 

 

 

No es necesario que el número de muertos del sismo del 19 de septiembre se contarán por miles en Ciudad de México para ser una tragedia como la de 1985. Aquel sismo de hace 3 décadas tomó por sorpresa a una capital mexicana que no tenía infraestructura ni cultura de protección civil, ahora, 32 años más tarde, que 52 edificios hayan colapsado por corrupción, negligencia, descuido o falta de mantenimiento es un crimen.

 

En reiteradas ocasiones, el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera ha subrayado como causa principal del derribo de edificios la edad, justificando que 9 de cada 10 colapsos podían atribuirse a que las construcciones eran previas al Reglamento de Construcciones aprobado en 1987, sin embargo, especialistas en urbanismo, asesores de la Comisión de Vivienda de la Asamblea Legislativa, que recorrieron las zonas de colapso desde el 20 de septiembre, desmienten la versión oficial.

 

*Cifras a modo*

 

El gobierno no tiene claro ni siquiera cuántos edificios cayeron y están considerados como zonas rojas de desastre. En la plataforma CDMX en la que el gobierno central ha dicho que transparenta la información, aparecen 38 construcciones colapsadas, cuando hay al menos 52, es decir, hay una tercera parte de los edificios caídos sobre los que no se está transparentando la información.

 

En un recorrido conjunto hecho por las comisiones legislativas de Vivienda y Desarrollo Urbano, quienes dictaminarán la Ley de Reconstrucción de la Ciudad de México, detectaron 14 edificaciones extra que no están en la lista de Miguel Ángel Mancera, entre ellas el edificio de Tokio 517, donde colapsaron dos niveles y que no está contabilizado pese a tener las mismas características que Enrique Rébsamen 241, que sí se encuentra en la lista oficial y donde perdió la vida Laura Ramos.

 

Otros edificios que no fueron tomados en cuenta por el gobierno Mancerista son el de San Antonio Abad 122, donde se alojaba el Instituto de Reinserción Social capitalino, donde el cuarto piso desapareció y que será uno de los 3 primeros en ser demolidos.

 

Tampoco se hace mención de Plaza Galerías Coapa, en Tlalpan, donde también cayó parte de la estructura.

 

De acuerdo con la presidenta de la Comisión de Vivienda, Dunia Ludlow, esto revela un criterio claro de parte del gobierno capitalino y de Protección Civil para clasificar una zona de desastre y que podría repercutir también en los criterios que se tengan para la clasificación de aquellos edificios que sufrieron daños irremediables y con riesgo de colapso y aquellos que sólo deberán ser reforzados.

 

Este recuento de 52 edificios y no 38 forma parte del Diagnóstico realizado por los urbanistas Ricardo Daniel Coronado Altamirano y Sergio ChuaTorres advierte además siete hipótesis de colapso, seis de las que no tienen que ver con el año de construcción del edificio y que implica omisiones o la responsabilidad de una dependencia de gobierno o de particulares.

 

"Después de realizar una compilación documental y diversas visitas a los 52 edificios colapsados y las zonas donde se ubican, es posible sostener que una causa común en todos esos inmuebles es la existencia de normas de construcción que ya han sido rebasadas; la falta de claridad en las responsabilidad que tienen las autoridades; o bien por la reticencia de los particulares para aplicar de manera estricta las normas establecidas", se lee en el documento avalado por los urbanistas asesores de la ALDF.

 

*Negligencia, descuido y corrupción*

 

De los 52 edificios que tuvieron colapsos totales o parciales, al menos 34 no tuvieron mantenimiento en más de una década, lo que está considerada como una probable causa de derrumbe y que debería entrar en la investigación pericial que lleva a cabo la Procuraduría que hasta ahora ha iniciado 170 investigaciones, de las que sólo 34 son por responsabilidad penal y el resto por oficio.

 

En estos  34 edificios cuyo mantenimiento fue negligente fallecieron 131 personas. Algunos de ellos son el que se derrumbó en Prolongación Petén 195, en la colonia Santa Cruz Atoyac, Escocia 4 en donde fallecieron más de una decena de personas o Álvaro Obregón 286, donde 49 perdieron la vida, el inmueble que registró la mortalidad.

 

De acuerdo con las diversas leyes y reglamentos que regulan la protección civil de la Ciudad, la vivienda y el desarrollo urbano, el que un edificio tenga un adecuado mantenimiento es responsabilidad del Instituto para la Seguridad de las Construcciones y las delegaciones.

 

" la falta de mantenimiento preventivo y adecuado fue el principal causante del colapso de edificios en este sismo", advirtieron los especialistas.

 

Otra de las hipótesis de colapso que no se están contemplando en los reportes iniciales es la de los 20 edificios de la lista de derrumbes que tenían la planta baja dedicada a estacionamientos.

 

"La proliferación de los espacios abiertos para autos, provoca que en las plantas bajas no se construyan suficientes muros de carga y sólo existen columnas de soporte. El tipo de movimientos sísmico ocurrido provocó que estos edificios no soportaran la carga adicional que ya tenían", señalaron los urbanistas.

 

En esta hipótesis deben investigarse inmuebles como Saratoga 714 en la colonia Portales o Edimburgo 4, donde fallecieron más de 10 personas.

 

En el diagnóstico se considera también el peso extra que fue añadido a varias de las estructuras como las antenas que tenía la fabrica de Chimalpopoca o el espectacular de Viaducto 106, que además están prohibidos por la Ley de Publicidad Exterior pero que ni el Invea ni la Seduvi, responsables de su verificación y clausura, retiraron.

 

Bajo este supuesto se encuentran 3 inmuebles en que 24 personas murieron.

 

Las otras hipótesis consideradas en el diagnóstico están los daños que tenían antes el edificio y que no fueron reparados como el caso de Ámsterdam 25 en la Condesa; problemas de colindancias con otros edificios, donde no había una adecuada separación de inmuebles, como Coquimbo 911, en Gustavo A. Madero, donde fallecieron 9 personas.

 

Otro factor es el de las cinco construcciones post 1985, que no cumplieron con los reglamentos de construcción como los edificios del Tec de Monterrey donde hubo 5 fallecimientos; y construcciones con materiales deficientes como el de Colinas de San José en Zapata 56, Portales, donde dos personas fallecieron.

 

 

 

 

 

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